5 jun. 2015

Barcelona, los Vagabundos de la Chatarra

Sé que estoy muy pesado con esto de la normalización del mercado nacional del cómic, pero que los árboles no nos impidan ver el bosque: estamos lejos de un estadio ideal. Para alcanzar esa utopía, es primordial apostar por el autor nacional y hacerlo además de primeras, no después de que haya cosechado éxitos en países como Francia. Parece que cada vez son más las editoriales que se han puesto las pilas en este sentido, y es una buena noticia. Por otro lado, el mercado tiene que ofrecer tebeos para todas la edades y todos los gustos, y eso pasa por tocar todos los géneros. También el documental, no solo poco explotado aquí, sino también algo frustrado y frustrante.

Barcelona: Los Vagabundos de la Chatarra (Norma, 2015), de Jorge Carrión y Sagar, cumple esos dos preceptos, y con éxito. El escritor y el dibujante nos ofrecen un retrato seco y caleidoscópico de una realidad cada vez más habitual: la de los chatarreros que recorren la ciudad de Barcelona con un carrito de supermercado lleno de desechos metálicos. La mayoría son inmigrantes, algunos sin papeles, y viven en naves industriales abandonadas. Los autores, después de un trabajo de investigación a pie de calle, sitúan la historia en los últimos años, entre el 2011 y el 2013. Durante esos días pasaron muchas cosas: los desahucios de las fábricas se multiplicaron, el distrito comercial 22@ tomó forma, los encantes viejos se trasladaron a un nuevo espacio de último diseño, Cataluña pedía la independencia... Y en ese marco encontramos las historias pequeñas, la de un feriante en el paro, un rumano que vino a España para trabajar en la construcción, un senegalés que vive en una comuna, un catalán al que echaron de la playa para construir el Fòrum de les Cultures... Sus testimonios tejen una historia de supervivencia y de lucha por la dignidad, plagada de luces y sombras y salpicada de unos intereses económicos que quizás quedan un poco en segundo plano en este libro. El objetivo, como dicen los propios autores, que se convierten en personajes de su propio cómic: señalar un problema, sacar a la luz una realidad que estaba escondida a plena vista.

Se trata de un cómic documental muy interesante, realizado con oficio y pasión. Eso se nota en el resultado, alejado del frío trabajo de encargo escrito desde un estudio con el que muchas veces nos hemos topado. Aquí hay periodismo. Tengo mis dudas de que el cómic sea un medio idóneo para el documental, y convertir a los autores en el hilo conductor del trabajo me parece un recurso difícilmente justificable en la mayoría de casos. Aquí Carrión y Sagar firman un notable esfuerzo por no abusar de la narrativa y utilizar recursos propios del cómic, pero verlos deambular durante todo el libro para arriba y para abajo me deja la sensación de estar leyendo en realidad un making of a la espera del documental definitivo, que nunca llegará. Pero quizás sea eso lo único criticable, si acaso es una crítica. El resultado es tan sólido que Barcelona: Los Vagabundos de la Chatarra debería estudiarse desde ya en las facultades de periodismo, si es que ahora se estudia algo allí ya. El anexo del libro, una entrevista con Joe Sacco, es toda una declaración de intenciones.

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