8 jul. 2012

FLEX MENTALLO

Al sostener entre las manos la “edición de lujo” de "Flex Mentallo" (ECC, 2012), uno siente que tiene parte de la historia del cómic moderno sobre las manos, por no decir que sostiene un paradigma.

El equipo perfecto formado por Grant Morrison y Frank Quitely firmaron en 1996 un cómic tan absurdo como trascendente y tan popular como maldito. Se trata de “Flex Mentallo”, una miniserie sobre un personaje que apareció por primera vez en las páginas de la “Doom Patrol” del mismo Grant Morrison y que, a su vez, se inspiraba en una tiras publicitarias sobre un personaje real, Charles Altlas.

Ahí hay mucho de cómic dentro del cómic, de arte referencial y de cultura pop, que es en gran parte a lo que se ha dedicado Morrison y, de hecho, de lo que ha bebido el buen cómic de superhéroes desde finales de los años 80.

Este cómic ha sido muy esperado por este halo de culto, y también por lo problemas legales con los herederos de Atlas, que han retrasado la reedición de la obra. “Flex Mentallo” contiene todo lo que contiene toda la obra de Morrison, y por ser anterior a “Los Invisibles” y a “El Asco”, resulta no sólo seminal sino también mucho más concreta.

Porque, si de lo que hablamos es de la historia, pues aquí tenemos a un tipo musculoso en calzón de leopardo luchando contra una amenaza transdimensional a nivel planetario. Uno piensa pues que esto es más de la mismo, otra crisis infinita o lo que sea. Pero Morrison lleva más allá el cliché superheroico y lo que pone en peligro no es la vida humana, ni el planeta, ni el universo en su manifestación más física. Morrison pone en entredicho la realidad, que se ve azotada por la ficción. Personajes vienen y van, se entremezclan superhéroes con personas reales (que en realidad están dentro de un cómic) y quizás incluso son la mismas personas. En esa locura metaficcional, Morrison mezcla su ficción con ficciones previas, como “El Regreso del Caballero Oscuro” de Frank Miller, y todo se enzarza en una historia inabastable de la que uno no sabe exactamente qué conclusión sacar; quizás la destrucción y el renacimiento del cómic de superhéroes.

Todo esta temática ha salpicado todas las obras de Morrison, pero nunca como en “Flex Mentallo” ha estado tan condensada y ha sido, en sí misma, el tema del cómic.

Tengo que reconocer, para acabar, y sin olvidar mencionar el excelente dibujo de Quitely, que nunca he llegado a entender qué me quiere decir Morrison. Disfruto con sus cómics, viajo con ellos, lo considero un genio, tanto cuando se pone serio como cuando se pone superficial, y por esa capacidad de dar a lo aparentemente superficialidad una trascendencia inusual en el cómic de superhéroes. Pero, insisto, no sé qué me quiere decir, no sé cual es la moraleja, y quizás sea esa, que ya no hay moraleja.

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