15 jun. 2012

SPEAK LOW

La editorial Sins Entido publica el regreso de Montesol al mundo del cómic. Este estandarte de la edad de oro del cómic nacional vuelve a la viñeta después de casi 20 años dedicados exclusivamente a la pintura, y eso se nota en su trazo: bruto, rápido, de pincelada gruesa. Uno pensaría que un pintor pinta y un dibujante de cómics explica historias, pero sorprende como los dibujos abocetados de “Speak low” vehiculan esta historia tan intensa como compleja.

En gran medida, este cómic va del dolor. Explica el sinvivir de un padre tras la muerte de su hijo y como este intenta no sólo sobrellevar el duelo sino además entenderlo. Es por eso que el protagonista recupera la memoria de su padre, su vivencia durante la Guerra Civil Española y su manera de callar aquellos años negros. Para entender las diferentes formas del dolor y las diferentes maneras de afrontarlo.

No quisiera irme del tema principal, o como mínimo del tema que salta a la vista, pero esta regresión al mundo del padre nos brinda la primera pista de que esto no va sólo del dolor. La segunda pista aún es más evidente, y la encontramos en el capítulo en el que el protagonista explica sus vacaciones de infancia en Nantes. Es cierto que el lector leerá el cómic con cierta normalidad y comprenderá con coherencia la deconstrucción que hace el protagonista de su dolor. Pero al final el avezado lector pensará: ¿Y lo de Nantes? ¿Y lo de la Guerra Civil? Bien, pues es que esto no va sólo del dolor, y quizás requiera una segunda lectura.

“Speak low” también va del bache generacional, de la incapacidad de comunicación entre padres e hijos y, sobre todo, de incomprensión. Montesol nos pone ante los ojos el mundo del abuelo, el del padre, y finalmente el del hijo, que murió durante una pelea absurda en una discoteca. La diferencia entre la experiencia bélica, las vacaciones en Nante y las discotecas de extrarradio es evidente. Lo que no resulta tan evidente y sí premeditadamente sutil es el abismo cultural entre los tres personajes. En este caso, la educación francófila del protagonista es incapaz de entender el modelo de diversión de su hijo, y por tanto es incapaz también de encontrar un sentido a su muerte.

Este es el transfondo que hay tras todo el periplo del protagonista en “Speak low”, que deambula de noche y cargado de alcohol recreando la muerte de su hijo.

Un cómic intenso, vomitado con intensidad, pero también reflexivo, con un poso de frustración que sólo al final parece ver algo de luz.

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