23 abr. 2012

NO CAMBIES NUNCA

No puedo negar que he sentido cierta decepción al leer el segundo cómic de David Sánchez, premio Autor Revelación del Salón del Cómic de Barcelona 2011. Vale, quizás las expectativas eran muy altas. Quizás superar el efectismo de su trabajo anterior, “Tú me has matado” (Astiberri, 2010), era una tarea imposible.

Y a priori uno piensa que “No cambies nunca” (Astiberri, 2012) comparte los elementos que hicieron de “Tú me has matado” un cómic de éxito (bueno, de culto). Esto es: vísceras, deformidades, sexo sucio, personajes oscuros y ambientes turbios. También un dibujo excelente a lo Charles Burns y unos enfermizos colores pastel que acaban devorando al lector. ¿Qué le falta, pues? Pues le faltan tipos con camisas floreadas, prostitutas baratas, paletos, misioneros... Todo un elenco de personajes con tendencias sociópatas colocados en escenarios de la América profunda y inmersos en una historia de tintes taratinianos. Muy efectista.

“No cambies nunca”, en cambio, es algo más Cronenberg, más Hunter S. Thompson incluso. Resulta menos alocado y hay mucho más control: un puñado de personajes en unos pocos escenarios, con una sola historia entre manos. Aquí lo que hay son engendros transexuales, mutantes, fríos laboratorios y material de quirófano. Menos efectista, aunque también más redondo en conjunto.

El segundo cómic de Sánchez pierde la frescura de “Tú me has matado”, en parte porque es más de lo mismo. Pero también pierde ese aire de comedia, de divertimento, de pastiche posmoderno que convertía la lectura del debut de Sánchez en una fiesta.

Así que, y perdón por contradecirme, “No cambies nunca” es más de lo mismo pero no es lo mismo, y eso no sé si es bueno o malo, pero confundirá al lector, y sobre todo al fan.

Intentando retomar el hilo, me gustaría dejar claro que “No cambies nuca” no es un mal cómic. Todo lo contrario: está por encima de la media nacional. Tampoco es (o acabará siendo etiquetada como) una obra menor. Es un ejercicio de género, realizado con pies de plomo pese a ese humor de matadero y puticlub del que hace gala Sánchez. Y al final hay algo sobre todos nosotros, sobre nuestro lado oscuro, nuestra inseguridad y nuestro miedo, que ya afloraba en el cómic anterior. Quizás no queda claro del todo, pero tú sabes que está ahí.

2 comentarios:

  1. ¿Entiendes lo que significa "efectismo"? Veo que lo usas mucho, pero no conoces muy bien su sentido. Aun así, el artículo es interesante.

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  2. Sí, lo sé:

    1. m. Cualidad de efectista.
    2. m. Efecto causado por un procedimiento o recurso empleado para impresionar fuertemente el ánimo.

    Me refiero, por aclarar lo que quiero decir, a que Sánchez utiliza una serie de elementos, no sólo narrativos sinó también argumentales, que van dirigidos más a impresionar al lector que no a añadir material sustancial a la trama. No obstante, no quisiera que pensaras que utilizo la palabra con conntaciones negativas, como hace mucha gente de manera seguramente esnob. Véanse grandes efectistas como Tarantino, por el que tengo un gran aprecio como director.

    Gracias por el apunte, y por leernos!

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