23 may. 2015

minireseña: TUSK

Nunca he sido un gran fan de Kevin Smith, aunque le reconozco algunos méritos y opino que Red State (Kevin Smith, 2011) es un peliculón. Por algún motivo Tusk (Kevin Smith, 2014) había pasado desapercibida para mí. De hecho, la visioné sin saber que era de Smith y, de hecho, sin saber de qué iba. Sinceramente, es la mejor manera de ver esta peli. Si alguien te ha dicho de qué va o te ha revelado cualquier mínimo detalle, no la veas, no vale la pena. Lo mejor es que te pille en bragas.

Tusk es un popurrí de géneros que va desde la frescura teenager habitual de Smith al pseudogore, pasando por el horror más clásico y por unos diálogos tarantinianos... Hasta la sorpresa final (que en realidad aparece a medio metraje), la película va y viene entre géneros ofreciéndonos algunos momentos realmente memorables. El resto, para bien o mal, es una yuxtaposición de escenas desagradables y patéticas que te dejan con una sensación de mal cuerpo muy chunga.

El resultado es tan desconcertante como interesante y, aunque en conjunto no se sostiene, ofrece algunos momentos de buen cine.


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